La bestia 

La femina que acaricia el lomo del caballo siente la fuerza del potro entre sus piernas, esta segura de su salto y la amortiguacion de su rauda velocidad en el freno inminente. Se siente apoyada. Sin su potro no es nadie, ni su altura, ni su porte, ni su belleza al pasearse es tan notoria como cuando esta con el. Una señora protegida por una bestia celestial. 

Y si ella se bajara de esos metros que la dejan en el piso. Sin la fuerza, sin la violencia, sin la presencia. Quien es ella vulnerable sin su porte, con su belleza incompleta. Se vería tal vez tan sumisa y controlable, sin dientes ni musculo que la protejan.

Ella debe ejercitar su musculo, sus piernas , sus brazos, debe permanecer fuerte a cualquier embestida. Porque la bestia se vuelve jinete, lentamente

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